Je t’aimerai toujours (Siempre te amaré)

Je t’aimerai toujours

(Siempre te amaré)

 

El amor no es un relámpago

que deslumbra y se apaga,

no es el rumor ligero

que el viento arrastra sin memoria,

el amor verdadero,

es la llama que resiste

cuando el mundo se enfría

y una fuerza silenciosa permanece

al escribir cada palabra

de esta poesía.

 

En un tiempo,

amar fue el acto de valentía

de un hombre desafiando decretos,

uniendo corazones

y albergando alegría,

sembrando la idea de que amar

es también resistir al miedo

y alimentarse con sabiduría.

 

Amar no es una

simple y fácil promesa

ni es la palabra bonita;

es sostener la mirada

cuando la vida duele;

es quedarse

cuando sencillo es marcharse,

es aprender

el nombre de las heridas

y aun así con ternura,

elegir vivir sin despedidas.

 

Hoy comprendo

que el amor no vive en un rostro

ni en una historia perfecta,

vive en las manos

que alguna vez me levantaron,

en quienes

compartieron su abrazo,

silencio o estuvieron cercanos,

en quienes me enseñaron,

quizás incluso sin saberlo,

que el corazón también se educa,

y la vida se nutre de calor humano.

Gracias a quienes aman

sin interés ni condición,

a quienes corrigen con cuidado,

a quienes permanecen

y hacen de lo cotidiano un refugio,

gracias a quienes se fueron

y nunca me dejaron.

 

Amar es un verbo infinito,

una épica discreta,

humana y frágil,

que hace de cada día

una nueva promesa,

y de cada paso,

una declaración de grandeza.

 

Porque el amor,

es el combustible invisible

que nos empuja a seguir,

la voz que alienta cuando todo pesa,

la cuerda que ata suavemente,

con esperanza y sin pereza.

 

Y si alguna vez el mundo

se vuelve oscuro,

bastará recordar

que hemos sido amados,

hemos aprendido a amar,

y en ese intercambio silencioso

late la razón más pura

para definitivamente continuar.

 

Giampiero Posa

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