EL JARDÍN DE LA NONNA MARGOTT
Tu jardín es un lenguaje
que sigo aprendiendo a descifrar,
camino entre tus rosas,
algo más que color y fragancia hay,
una intención que persiste,
una forma de cuidado
que no se fue con tu ausencia,
tu jardín guarda el pulso invisible
que ahora intento continuar.
Me detengo y observo,
en ese silencio,
mi memoria
deja de ser un pensamiento
y se vuelve tu presencia.
Estás en la forma en que
recojo las hojas secas,
en cómo riego,
en la paciencia que antes
no entendía y ahora encuentro.
Tus plantas crecen
sin pedir permiso,
siguen su curso,
ajenas y fieles
al mismo tiempo.
La enseñanza es difícil,
la vida no se detiene
para acomodarse a la pérdida,
pero ofrece espacios
donde el amor
puede seguir ejerciéndose
y tu jardín es uno de ellos.
Cuidarlo se ha vuelto
una conversación sin palabras,
aporto mis manos, mi tiempo,
mi nostalgia y a cambio,
tu jardín me devuelve
algo mejor que un consuelo,
la continuidad,
como si cada brote dijera,
con certeza tranquila,
que lo que por ti
fue sembrado con amor,
no desaparece,
solo cambia de forma y color.
Y así,
entre espinas y pétalos,
entiendo que permanecer
también es una manera de amar,
inmensa e infinita como
el brillo de las estrellas,
misterioso y eterna como
lo profundo del mar.
Giampiero Posa
