YO
La locura
no debe tener cura,
los locos nos negamos,
no nos resignamos
de seguir alimentando
la hermosura,
de lo que sentimos
cuando saltamos
sobre nubes,
porque en ese momento
te inhibes y descubres,
que el mundo es de osados,
de quienes expresan
cuanto han besado
y alimentan sin cesar
el deseo de amar.
Yo soy de esos viajeros
que construyen horizontes
donde otros ven fronteras,
de los que abrazan quimeras
aunque parezcan lejanas,
porque guardo cada mañana,
antes que aparezca el sol
y con él,
encuentro la ilusión,
un universo encendido
que me mantiene convencido
que aún existe color del amor.
Dicen que sueño demasiado,
que mi mirada se pierde
persiguiendo imposibles,
pero lo verdaderamente terribles
son quienes dejan de imaginar
y renuncian a preguntar
qué hay detrás del horizonte,
con esa llama persistente
que nos impulsa a caminar.
Soy sensible al viento,
a la nostalgia y la ternura,
a las grietas, a la dulzura
que habitan en cada momento,
guardo flores en mi pensamiento,
mares en mi mirada,
y una fe desordenada
en la bondad de la gente,
aunque la realidad presente
pareciera haberla agotado.
La locura me acompaña,
un pájaro sin dueño,
raíz de todos mis sueños,
que al crecer nunca engaña
y aunque el mundo se empeña
en volver todo prudente,
seguiré siendo consciente
de esta hermosa rebeldía,
de creer que la poesía
también transforma a la gente.
Por eso no busco cura,
ni remedio, ni cordura,
prefiero esta travesía
de utopías y ternura,
donde la gran fortuna
sólo la entienden los locos,
haciendo eterno un instante,
viendo milagros en lo simple
manteniéndonos sensibles
cuando el mundo pide lo contrario.
Giampiero Posa
