CATA

CATA

 

Siempre fuiste

una flaca esbelta

imposible de ocultar,

de esas hechas

con un poco de viento,

mucha luz, ternura

y la dulzura

de quien abraza sin tocar.

 

Con ingenuidad limpia,

la de personas buenas,

que encienden espacios,

que se engalanan

con carácter firme, alegría

y una fuerza silenciosa

detrás de esas sonrisas,

que con el tiempo,

terminan siendo

hermosas caricias.

 

Hoy miro tus fotos

de madre y esposa,

encontrando a quien

entre sueños y risas

con el paso del tiempo

mantiene esencia y premisa.

 

Te has vuelto más profunda,

con una elegancia

que no depende

de vestidos ni adornos,

sino de la manera en la que miras,

la calma que transmites,

y las historias

que en tus ojos habitan,

con mirada intensa y serena,

como si la vida,

en vez de cambiarte

hubiera caprichosamente,

-todo lo hermoso que ya eras-

decidido perfeccionarte.

 

Giampiero Posa

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