La Tristeza de la Tierra
Un doloroso 24 de Junio de 2026
Lloró la tierra,
con un estremecimiento profundo,
como si en sus entrañas
guardara siglos de silencios
que necesitaban ser escuchados.
Sentimos bajo nuestros pies,
la fragilidad de todo aquello
que creíamos eterno,
temblaron calles,
ventanas, hogares,
temblaron recuerdos,
promesas y nombres queridos
que habitan en el corazón.
Se perdieron más que paredes,
partieron los abrazos,
la voz, la mirada familiar,
se descubrió
que el dolor
tiene forma
de silla vacía,
de llamada que nunca llega,
de puerta que no volverá
a abrirse igual,
un silencio inmenso
difícil de comprender y compensar,
momentos en los que el alma,
no encuentra palabras suficientes
para explicar lo que siente
y desea expresar.
En medio de tanta tristeza,
algo comenzó a florecer,
una luz pequeña, casi invisible,
la de quienes corrieron a ayudar
sin nombres preguntar,
la de quienes compartieron
lo poco que tenían,
cambiaron el descanso
por el servicio,
la indiferencia por el amor
y el temor por valentía.
Comprendimos que la esperanza
no siempre llega haciendo ruido,
llega en forma de manos cansadas,
rostros cubiertos de polvo,
voluntarios que no aparecen en fotografías,
de madres que consuelan a otros
mientras esconden lágrimas
que contenían.
Hoy lloramos por las víctimas,
por las familias heridas,
por cada sueño interrumpido
y por cada historia
que quedó incompleta.
Aprendí que está bien llorar,
porque el llanto también es
la memoria y gratitud,
una forma de amar
a quienes dejaron
una huella
en nuestro camino
y no podremos olvidar.
Nuestras lágrimas
no son el final del relato,
son semillas
que regarán solidaridad,
compasión, unión
y el compromiso de construir
un mañana mejor.
El suelo
puede estremecerse,
abrir grietas en montañas,
calles y edificios,
pero jamás llegará
al corazón de un pueblo
que decide levantarse unido.
En Venezuela seguimos de pie,
heridos, conmovidos, dolidos,
pero de pie;
somos territorio invisible
donde habita la fe,
esperanza y fraternidad,
abrazamos y honramos los ausentes
que serán nuestra motivación
y la fuerza para volver a comenzar.
Giampiero Posa
