El paso


El paso

 

No le temo a la muerte,

no tiemblo ante su sombra,

pero la odio con

el fuego silente

que vive en lo más profundo

de mi alma.

 

No le temo

a su paso sin ruido,

ni a sus manos

frías de ausencias,

pero la odio

por cada suspiro,

que arranca

sin dar clemencia.

 

La odio por robar miradas,

por apagar risas que eran sol,

por dejar abrazando la nada

donde antes vivía el amor.

No le temo a su trono invisible,

a su manto de eterno dormir,

pero con lágrimas

recorriendo mi rostro,

le grito con rabia imposible,

por cada vez que arranca,

de sueños un latir.

 

No es miedo,

es duelo en batalla,

el eco que nunca cesa,

es saber que

no hay quien la iguala

cuando decide el adiós,

arrastrando de forma

serena y desnuda,

todo sin pudor.

 

Gianpiero Posa

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