Carta de amor y memoria
Cara Voce d’Italia,
Hoy,
a tus setenta y cinco años,
es imposible no sentir que estás
más viva que nunca,
respiras en cada reportaje,
en cada susurro que cruza mares lejanos
entre Italia y Venezuela
y en cada historia compartida.
Eres mucho más que un medio de comunicación,
eres un lazo invisible entre generaciones,
un refugio para la nostalgia
que alimentas diariamente y nunca se apaga.
En tus páginas no solo se leen noticias,
se leen retazos de alma, de amor y caricias,
se lee la historia de un pueblo que canta,
de una cultura que vive, que sueña y encanta.
Desde aquel mil novecientos cincuenta,
cuando Gaetano, con pasión y verbo encendido,
te dio forma, visión y alimentó tu latido,
has sido testigo de lágrimas y risas,
de regresos, de partidas, de promesas precisas,
de un pueblo que aprendió, con profundo fervor,
a amar dos tierras con el mismo corazón.
Tu nacimiento no fue un acto periodístico,
è stato un vero atto d’amore,
un juramento de unión entre culturas,
entre mares, voces y colores.
Siete décadas y media después, aquí estás,
vibrante, eterna y tenáz,
en manos y corazones que siguen tu huella,
con ternura, pasión y una nobleza muy bella.
Mauro, el guardián de la herencia familiar,
que con entrega guía esta travesía sin final,
Antonio y Marisa, firmes y sinceros,
acompañando el viaje como mejores compañeros.
A cada periodista, traductor, fotógrafo y amigo,
Letizia, Fiore, Yoselin, Roberto
y a cada artesano de letras que ha caminado contigo:
¡GRACIAS! ¡GRAZIE!
Por creer en la palabra cuando otros callan,
por tender puentes cuando otros olvidan,
por unir el pasado con el futuro en cada edición,
porque las historias de amor más grandes
no conocen tiempo, espacio, ni condición.
En medio de este recorrido, surgen nombres luminosos,
como faros de oportunidades, generosos y hermosos,
en especial -para mi- el de Giuseppina Liberatore,
quien con confianza y dulce candor
abrió la puerta para que mi voz encontrara lugar,
en estas páginas mágicas que invitan a vivir y soñar.
Hoy no solo celebramos un aniversario;
celebramos un legado extraordinario,
la fuerza de una comunidad que halló en ti su voz,
su espejo, su hogar, el nosotros y su yo.
Celebramos las madrugadas de entrega y empeño,
las luchas silenciosas, los sueños pequeños,
la pasión profunda por la verdad y la memoria,
que ha tejido, hilo a hilo, una inmensa historia.
Querida Voce d’Italia,
que los próximos años sigan escribiéndose con furor
y la misma pasión con la que Gaetano sembró este amor,
que tu voz nunca tiemble, tu palabra no calle,
que sigas siendo ese abrazo que nunca se deshace,
ese puente entre culturas, países y corazones,
uniendo destinos, sueños y emociones.
Con infinita gratitud e ilusión,
de aquel niño que alguna vez,
con tremendura y atención,
abría tus páginas buscando el fútbol
y las hazañas de sus estrellas,
que hoy, con el alma fraterna,
tiene el honor de escribirte esta carta
salpicada de amor y con memoria eterna.
Auguroni Voce d’Italia
Giampiero Posa
