Termina uno e inicia otro año y nuestra Brújula Existencial está recalculando …


Por Mariano Palazzo (Enero, 2026)

En enero del año pasado, como por otro lado fue la constante durante los doce últimos meses, acompañamos a la Federación de Asociaciones Ítalo Venezolanas (FAIV) en lo que fue bautizado con el nombre de Gira Andina 2025. Un recorrido que, partiendo de la Ciudad Capital (Caracas), pasando por la Ciudad Jardín (Maracay), atravesando la Capital Industrial (Valencia) y la Ciudad Cordial (Puerto Cabello) para hacer nuestra primera parada en la Ciudad que honra la memoria del Rey (San Felipe) V, para luego seguir por la autopista Cimarrón Andresote para llegar a la Ciudad Crepuscular (Barquisimeto) donde algunos más se sumarian a la comitiva peregrina. De allí nos fuimos hasta la Ciudad de los Portales (Carora) sede de la única marca de vinos venezolana (hasta donde sabemos) donde aprovechamos para visitar el Club Torres, fundado en 1898, y que según cuentan es el club social más antiguo que aún se mantiene activo.

 

San Felipe Figura 1: Antonio Gonnella-Antonio Violano-Marcos Cavallo-Claudio De Mauri-Mariano Palazzo-Franco De Antoniis. Carora Figuras 2 y 3, la misma comitiva más Elizabeth Sanguinetti y Josmar Di Mauro

Nuestro navegador virtual de Google Maps, recalculando ante cualquier desviación, nos iba indicando siempre la ruta a seguir, de esta manera nos enrumbamos hacia La Puerta de los Andes (Valera) con un ligero desvío por esta Tierra de santos y sabios hacia la cuna natal (Isnotú) de quien, pocos meses después, sería canonizado como el primer santo venezolano, allí recibí otro gran regalo de mi amigo “Bombillo” que aún conservo conmigo. El tiempo en el santuario transcurrido fue literalmente un “buen” rato y reconfortados terminamos nuestro recorrido diario pernoctando en la misma Entrada a los Andes Venezolanos (el pueblo de La Puerta) que llevo muy dentro de mi corazón porque allí, durante la madrugada del 22 de abril del 2007, el mismo día cuando se celebra a la Madre Tierra, fumé mi último cigarrillo, acabando de una vez por todas con ese terrible vicio que tanto daño hace, regalándome seguramente muchos años de vida más.

 

Isnotú Figura 1: Mariano Palazzo-Claudio De Mauri-Giovanni “Bombillo” Marzocca-María De Los Ángeles-Josmar Di Mauro-Franco De Antoniis-Antonio Violano-Carlos González. Figura 2 Italven-Valera: Giulio Parroto-Josmar Di Mauro-Maria Carolina Araujo-Antonio Mandato-Valerio Antoniello-Giosuè Mainolfi-Claudio De Mauri-Antonio Violano-Felice Paludi-Franco De Antoniis-María De Los Ángeles-Giuseppe Marzocca-Mariano Palazzo. Figura 3 La Puerta: vista de la escalera. https://www.instagram.com/p/DFOF1wJx-bp/?img_index=1

 

Al día siguiente, bien temprano por la mañana, luego de un delicioso chocolate caliente tomado en la plaza, comenzamos a transitar por la sinuosa carretera que nos llevaría hasta la Ciudad de los Caballeros (Mérida) atravesando la hermosa Sierra de La Culata y la aún más impactante Sierra Nevada que esta ruta engalanan, donde se encuentran los picos más altos del país, cuyas cumbres dieron origen a la Leyenda de las 5 Águilas Blancas, poema escrito por Tulio Febres Cordero, publicado el 10 de Julio de 1895 en un número del periódico El Lápiz (fundado en 1885), para relatar el origen mitológico de los cinco grandes picos con glaciares de Venezuela.

El profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes (ULA), Jorge Luis Ávila Núñez, en su muy interesante trabajo: Las Cinco Águilas Blancas originales de la leyenda de Tulio Febres Cordero, publicado en el número 42 de la revista de historia: Procesos Históricos, julio-diciembre 2022, reseña que, en un escrito de 1928, el autor del poema revela el misterio de cuáles son las famosas 5 cumbres andinas:

 

Francisco Rivero. Cinco Águilas blancas. 2011

 

Cinco águilas blancas volaban un día por el azul del firmamento; cinco águilas blancas enormes, cuyos cuerpos resplandecientes producían sombras errantes sobre los cerros y montañas.

¿Venían del Norte? ¿Venían del Sur? La tradición indígena sólo dice que las cinco águilas blancas vinieron del cielo estrellado en una época muy remota.

Eran aquellos días de Caribay, el genio de los bosques aromáticos, primera mujer entre los indios Mirripuyes, habitantes de Ande empinado.

Era la hija del ardiente Zuhé y la pálida Chía; remedaba el canto de los pájaros, corría ligera sobre el césped como el agua cristalina, y jugaba como el viento con las flores y los árboles.

Caribay vio volar por el cielo las enormes águilas blancas, cuyas plumas brillaban a la luz del sol como láminas de plata, y quiso adornar su coraza con tan raro y espléndido plumaje. Corrió sin descanso tras las sombras errantes que las aves dibujaban en el suelo; salvó los profundos valles; subió a un monte y otro monte; llegó, al fin, fatigada a la cumbre solitaria de las montañas andinas. Las pampas, lejanas e inmensas, se divisaban, por un lado; y por el otro, una escala ciclópea, jaspeaba de gris y esmeralda, la escala que formaban los montes iba por onda azul del Coquivacoa.

Las águilas blancas se levantaron, perpendicularmente sobre aquella altura hasta perderse en el espacio. No se dibujaron más sus sombras sobre la tierra.

Entonces Caribay pasó de un risco a otro por las escarpadas sierras, regando el suelo con sus lágrimas. Invocó a Zuhé, el astro rey, y el viento se llevó sus voces. Las águilas se habían perdido de vista, y el sol se hundía ya en el Ocaso.

Aterida de frío, volvió sus ojos al Oriente, e invocó a Chía, la pálida luna; y al punto detúvose el viento para hacer silencio. Brillaron las estrellas, y un vago resplandor en forma de semicírculo se dibujó en el horizonte.

Caribay rompió el augusto silencio de los páramos con un grito de admiración. La luna había aparecido, y en torno de ella volaban las cinco águilas blancas refulgentes y fantásticas. Y en tanto que las águilas descendían majestuosamente, el genio de los bosques aromáticos, la india mitológica de los Andes moduló dulcemente sobre la altura su selvático cantar.

Las misteriosas aves revolotearon por encima de las crestas desnudas de la cordillera, y se sentaron al fin, cada una sobre un risco, clavando sus garras en la viva roca; y se quedaron inmóviles, silenciosas, con las cabezas vueltas hacia el Norte, extendidas las gigantescas alas en actitud de remontarse nuevamente al firmamento azul.

Caribay quería adornar su coroza con aquel plumaje raro y espléndido, y corrió hacia ellas para arrancarles las codiciadas plumas, pero un frío glacial entumeció sus manos: las águilas estaban petrificadas, convertidas en cinco masas enormes de hielo.

Caribay da un grito de espanto y huye despavorida. Las águilas blancas eran un misterio, pero no un misterio pavoroso. La luna oscurece de pronto, golpea el huracán con siniestro ruido los desnudos peñascos, y las águilas blancas se despiertan.

Erizanse furiosas, y a medida que sacuden sus monstruosas alas el suelo se cubre de copos de nieve y la montaña toda se engalana con el plumaje blanco.

Este es el origen fabuloso de las Sierras Nevadas de Mérida. Las cinco águilas blancas de la tradición indígena son los cinco elevados riscos siempre cubiertos de nieve. Las grandes y tempestuosas nevadas son el furioso despertar de las águilas; y el silbido del viento en esos días de páramo, es el remedo del canto triste y monótono de Caribay, y el mito hermoso de los Andes de Venezuela”.

 

Collado del Condor Figura 1. Mérida: Figura 2 José Spataro-María De Los Ángeles-Antonio Violano-Josmar Di Mauro-Claudio De Mauri-Mariano Palazzo-Franco De Antoniis-Mauro Imbastaro-Giovanni Marzocca-Edgar Chacón-Cesare Crocamo-Victoria Fernández.

 

En el trayecto realizamos la parada obligada en el Collado del Condor, el punto a mayor altura de la carretera Trasandina, en medio de ese páramo nos tomamos otro chocolate bien caliente para contrarrestar los 5° Centígrados que hacían en ese pico; a partir de allí comienza el descenso para llegar a nuestro primer destino del día donde, luego de un exquisito almuerzo, tomar nuevamente la carretera para llegar a la Ciudad de la Cordialidad (San Cristóbal) que estaba de fiesta porque se celebraba a San Sebastián y el calor fraternal que recibimos, sin duda alguna, le hizo honor al epónimo con el cual es conocida esta capital fronteriza.

La anécdota de ese día es que en el trayecto final nuestro Navegador de Google Maps se desconfiguró y recalculando desenfrenadamente trataba de establecer la ruta a seguir; esto también motivado a que, en algún momento del camino, la comitiva se dispersó y se separó; eran los primeros indicios de que el trayecto sería una sucesión de pérdidas, desviaciones y desorientaciones que comenzaron justo al llegar a la capital económica del merideño estado (El Vigía) donde se encuentra su única salida al lago de Maracaibo.

Primero una mala interpretación en la lectura que hicimos de nuestro Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés y homólogo del GLONASS ruso y del Galileo europeo) convirtió esa ruta en una verdadera persecución, esperando donde no debíamos, suponiendo cosas inexactas y de esta manera en medio de las montañas, por rutas empedradas y erosionadas comenzamos a rodar hacia La Fría, ciudad a la cual nunca llegamos, apareciendo luego de un buen rato en San Juan de Colón, mientras tanto, nuestro navegador de Google Maps, probablemente utilizando 4 satélites o más, seguía recalculando, en un determinado momento nos indicó que debíamos seguir recto, pero lo que encontramos fue una redoma donde confusos no sabíamos si ir para la izquierda o la derecha, por lo que lo dejamos a nuestra intuición y experiencia logrando llegar, bien entrada la noche, al pueblo de Lobatera, y durante todo ese trayecto el Google maps seguía recalculando… pero nosotros, viendo las luces y las estrellas nos íbamos guiando.

 

San Cristóbal: Figura 1 La comitiva en el obelisco de los italianos. Figura 2 y 3: La comitiva junto con la gente del Ítalo Táchira: Adelina Valsangiacomo-Liliana Antidormi-Nicolás Duque-Eliseo Quinzi-Ricardo Castro-Betzi Mendoza-Lucia Greco-Francesco De Carolis-Algimiro Urdaneta-Mariana Lozano-Ángel Catalfi-Francisco Chacón. https://www.instagram.com/reels/DFTj4iChpEA/

 

¿Por qué cuento todo esto? Bueno, toda esta narración es porque me encontraba yo, la última semana del 2025, una vez más y como desde hace mucho tiempo ya, esclavo de nuestro actual amo informático, atrapado y enredado en sus poderosas cadenas virtuales, navegando en internet, explorando la selva oscura de las redes sociales, haciendo scrolling sin parar, cuando me he topado con un pequeño video que mostraba un hermoso mar azulado, un cielo limpio celeste y soleado y un infinito camino recto que bordeaba la orilla de una soñada y extensa playa de arena prístina color miel donde resaltaba hermosamente la espuma blanca de las olas que a ella llegaban.

Por ese camino audiovisual mis ojos acompañaban, observando todo como si estuviéramos dentro de un vehículo que iba avanzando y nosotros conduciendo, viendo ese espectáculo a través del frontal del vidrio del carro; mientras eso ocurría, en la pantalla de mi teléfono “inteligente” se iba desplegando un mensaje que decía:

“Has notado que cuando te equivocas de camino Google Maps no te grita, no te juzga, no te dice… ¡te lo dije! Sólo dice con toda la calma del mundo… Recalculando… y sigue buscando otra ruta. Ojalá aprendiéramos eso en la vida: a no bloquearnos por un error, a no odiarnos por haber girado donde no era al final; Ningún desvío te saca de tu destino, sólo te enseña otro camino para llegar; Así que, la próxima vez que te equivoques, no te castigues, respira y haz lo mismo que Google: ¡Recalcula y sigue!

Una metáfora exacta a lo que experimentamos hace un año. Un camino planificado, que debía ser rutinario, se transformó repentinamente y sin estar preparados en una verdadera aventura donde a momentos nos embargó cierta angustia por el extravío que sentíamos, por la oscuridad que nos arropaba, pero respirando, confiando, recalculando, y es así que al final a nuestro destino llegamos y vaya como lo disfrutamos, al punto que, el cansancio acumulado ni siquiera lo notamos, porque al día siguiente, quien más quien menos, luego que parrandeamos, nos paramos bien temprano y luego de unos deliciosos pastelitos típicos andinos nos dirigimos a nuestro encuentro pautado en la vía al Páramo El Zumbador. Allí, luego de un suculento almuerzo de trabajo, tomamos nuestros carros y nos enrumbamos hacia la Capital del Llano (Barinas) donde nos esperaba la Paradura del Niño y un poco de amigos, al mejor estilo de la canción que popularizó, en 1975, Roberto Carlos, el cantautor brasileño, y ahora, al recordarlo, no puedo dejar de tararearlo:

Yo sólo quiero mirar los campos, Yo sólo quiero cantar mi canto, pero no quiero cantar solito, yo quiero un coro de pajaritos, quiero llevar este canto amigo, a quién lo pudiera necesitar

Yo quiero tener un millón de amigos, y así más fuerte poder cantar, yo sólo quiero un viento fuerte, llevar mi barco con rumbo norte, y en el trayecto voy a pescar, para dividir luego al arribar

Yo quiero creer la paz del futuro, quiero tener un hogar sin muro, quiero a mi hijo pisando firme, cantando alto, sonriendo libre

Yo quiero amor siempre en esta vida, sentir calor de una mano amiga, quiero a mi hermano sonrisa al viento, verlo llorar, pero de contento

Quiero llevar este canto amigo, a quién lo pudiera necesitar, yo quiero tener un millón de amigos, y así más fuerte poder cantar… Venga conmigo a ver los campos, cante conmigo también mi canto, porque no quiero cantar solito, yo quiero tener un millón de amigos, y así más fuerte poder cantar

 

Barinas: Figura 1 La comitiva con el presidente José Di Trizio, Anna Marcoccia, Giuseppe Gherardi y demás directivos del Ítalo de Barinas. (2) Instagram Guanare Figura 2: Kleiver Colmenares-Katerin Moreno-Edgar Javier-Mary Puma-José Landaeta-Carlos Armando Rodríguez-Guido Ferrone-Franco Tornatore-Kleiver Colmenares jr. -José Martignetti intercalados con la comitiva. Barquisimeto Figura 3 A la comitiva se le suma Jacqueline Mosquera (2) Instagram Guanare Figura 4: La comitiva de visita en el santuario de la Virgen de la Coromoto. (2) Instagram

Transcurrimos una increíble velada, donde la gastronomía italiana no podía faltar, y me viene a la mente ahora que escribo que el 10 de diciembre up, celebramos por todo lo alto como la Cocina Italiana fue designada patrimonio inmaterial de la humanidad. ¡Qué maravilla! Toda una cultura gastronómica, no un plato, no una receta, no una región sino ¡todo el arte culinario de un país! ¡Viva Italia y su comida!

Al día siguiente, nos levantamos recibiendo una triste noticia porque esa madrugada había partido al encuentro del Señor el gran D’Antuono, resignados y convencidos que ahora estaría en el cielo con los hombres buenos, retomamos camino pero antes paramos donde disfrutamos de un rico café con el Amanecer, un concepto novedoso que sin duda viene calando hondo en quienes amamos este elixir de vida que nos activa y aviva; llenos de cafeína salimos rumbo norte para llegar a la Capital Espiritual (Guanare) donde no podíamos dejar de visitar el santuario de la patrona del país.

Luego de un desayuno-almuerzo al mejor estilo criollo, donde la carne mechada, las caraotas y tajadas no podían faltar, comenzamos con la recta final de nuestro recorrido, llegando justo para cenar en la también llamada Capital Musical, cuna del director de orquestas hispanohablante más influyente a nivel internacional de la época moderna y ganador de siete Grammys. Hecha la sobremesa, iniciamos nuestro definitivo retorno a nuestras residencias.

De alguna manera esta narración resume lo que fue nuestro año 2025: ajetreado, lleno de viajes y experiencias, de extravíos y suspensiones, de incertidumbres y certezas, de frustraciones y éxitos, de amenazas y expectativas. Universidad, colegios, cámara de comercio, asociacionismo federativo, jóvenes y Tradizionando O Sole mio, seminario, cursos, congresos, y talleres. Encuentros, artículos, rubricas y discursos: 60 años y demás aniversarios, Semana de la lengua italiana, Día de la república de Italia, Dantedí, Italofonía, Italsimpatía, Presidio Literario, Círculo de lectura Alda Merini, premio Strega, Máscaras sicilianas, Cocina italiana, ADA, PLIDA y más, fueron los #hashtag que identificaron todos estos días pasados.

 

 

No quedan dudas de que fue un año de gran movimiento, a veces nos sentíamos presos de una gran tormenta, llena de turbulencias y torbellinos, rayos y centellas, pero de alguna manera siempre caíamos de pie y de la manera correcta y por eso hay que agradecer, sinceramente agradecer por el año vivido, un período que apenas nos permitió reflexionar sobre el tiempo transcurrido, al punto que no recuerdo un lapso como este, donde los 365 días que pasaron, literalmente lo hicieron volando, y donde nos dejó a fin de año recalculando… Llegamos al final con el tanque agotado y se necesitaron algunos días para vencer la inercia que habíamos acumulado y cada vez que invocábamos a nuestra brújula existencial, ahora no era la flecha direccional sino la misma aguja que posiciona el norte magnético la que se había desplazado llenándonos de incertezas para el porvenir inmediato.

Aunque, en realidad algunas certezas tenemos, como es el hecho de que este año, es un año aniversario porque estamos celebrando las tres décadas de existencia del Comité de Maracay de la Sociedad Dante Alighieri en Venezuela, así es, hace tres décadas la cuna de la aviación venezolana vio nacer una institución que se ha dedicado con mística, sacrificio y devoción a promover la lengua y cultura italianas, no solo en la región sino literalmente en todo el país, así que debemos celebrarlo por todo lo alto y desde ya estamos planificando las actividades a la cual estamos todos invitados.

Ciertamente, este 2026 es muy significativo ya que es el mismo año de nacimiento de mi hermosa hija Mariana que también ella llega a su trigésimo cumpleaños; Así que certezas hay, y vaya que hermosas son. Por eso ahora que escribo, reflexiono sobre estos números y si me remonto al pasado, me doy cuenta de que el 5 y el 6 vienen a mi mente inmediatamente porque ahora que hablo del 2025 y me proyecto al 2026, puedo hacer lo mismo con todas y cada una de las décadas anteriores que constituyen mi recorrido existencial. No pregunten porque, pero antes de seguir hablando sobre el significado personal del 5 y 6 siento la necesidad de reseñar algo que leí en un artículo suscrito por Magín Zamora y publicado en la revista Jockey pronósticos el 31 de enero del 2021.

El 5 y 6, conocido también como el juego de las mayorías, cuyo origen es puertorriqueño, pasó a formar parte de la idiosincrasia venezolana a partir del 07 de enero de 1945, al punto que hoy se puede hablar de que este juego de azar representa una tradición y costumbre más de la venezolanidad. Un fenómeno que cambió incluso la conducta social; de hecho, asegura Zamora, que quienes hacen la cola para sellar su cuadro, mantienen una conducta que contrasta con la observada en cualquier otra similar.

 

 

Se reseña en el artículo que, hace algunos años, unos estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) realizaron un estudio en lugares donde se debía obligatoriamente hacer una cola (cines, bancos, parada de buses, sitios de cancelación de servicios públicos, tráfico, entre otros). Evidenciando que, mientras en estas colas el mal humor era manifiesto y notorio, acentuándose en la medida que se pasaba más tiempo en la cola y exacerbándose con la presencia de los “vivos” y “coleados”. En la fila de los sellados la conducta cambiaba por completo y allí se veían a todos por igual: jóvenes, viejos, pobres y ricos, sin distinción social, ni de edad y mucho menos de color y religión en una clara demostración de civismo, aguardando pacientemente su turno, sin discriminaciones ni el habitual malestar que deja en nuestros ánimos el tener otras personas adelante. Para estos estudiantes se trataba de un fenómeno inexplicable atribuido quizás solo al hecho de que todas esas personas de los sellados creen tener en sus manos el cuadro millonario, no quedándole otra solución que esperar pacientemente ya que en caso de desertar podrían estar echando por la borda la suerte y con ella la fortuna tan buscada.

Cada vez que me topo con esta palabra: fortuna, inevitablemente mi mente se transporta al primer verso del canto VII del Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri: “pape Satan, pape satan aleppe”, palabras incomprensibles que Pluto pronuncia cuando Dante y Virgilio se lo encuentran en el cuarto círculo del infierno donde están condenados los avaros y pródigos. En los versos que se narran en este pasaje del Poema Sacro, el poeta latino Virgilio habla sobre el significado de la Fortuna, con F mayúscula, definiéndola como la administradora que Dios antepone a los esplendores mundanos (a las riquezas, a los honores, al éxito, al poder) con la tarea de moverlos continuamente de un pueblo a otro, de una familia a otra, según un criterio que está oculto como la serpiente en la hierba.

Aquí puedes ver hijo mío, la corta duración de los bienes confiados a la Fortuna, por los cuales se afanan los humanos (Inf. VII, 61-62). Por tanto, dice el dantista contemporáneo Franco Nembrini, ella es ministra de Dios, y aparentemente obra solo por azar, pero en realidad se mueve según un principio y unas razones que a los humanos se nos escapan, pero que ella tiene muy claro, por lo que a la pregunta sobre cuál es su función, pues la respuesta solo podría ser la de: ¡Educarnos!

Magin Zamora, por su parte, comienza el artículo hípico antes citado, enunciando que un reconocido prelado venezolano (sin mencionarlo) afirmaba que el 5 y 6 era un invento del diablo, porque no son pocos los que prefieren sellar un cuadro antes que cumplir con sus deberes religiosos y, objetivamente, dice el autor, este extraño fenómeno actúa similarmente a una droga alucinógena ya que no hay persona que después de probarlo, pueda librarse fácilmente de sus efectos o consecuencias además de que, desde que fue instituido en el Hipódromo Nacional venezolano, para muchos se convirtió en la esperanza para “salir de abajo”.

En todo caso, reseña Zamora, el INH es el único instituto autónomo venezolano que no había producido pérdidas para la nación y que ha permitido satisfacer una serie de necesidades a nivel de gobernaciones consejos municipales y más para beneficio de esas comunidades, concluyendo el autor que el 5 y 6 es un ente con nombre y apellido que debemos cuidar y velar por su normal desenvolvimiento para permitirle cumplir con la grandiosa labor que lleva a cabo.

Cinco y seis, dos números que como anticipé puedo usarlos para hacer un recuento de mi vida y comienzo con 1975, ya que ese año a mis padres se les activaron sus brújulas existenciales y estas recalculando marcaron rumbo norte, por lo que decidieron salir de Argentina, primero mi padre, por tierra, recorriendo las carreteras de Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia y luego, seis meses después, nosotros (mi madre, mi abuela materna, mis otros tres hermanos y yo) por aire, haciendo escala en Brasil, siendo recibidos en Venezuela en la casa de mi tío materno. Para 1976 ya vivíamos alquilados en un apartamento del edificio el Tauro, luego de haber salido de nuestra primera residencia caraqueña en el complejo residencial Terepaima siempre en la urbanización El Marqués cerquita de la Cota mil, iniciando así nuestra estadía en el país, siendo incorporados al sistema educativo venezolano, primero en el Colegio Nuestra Señora de la Guía y después en el Colegio Juan XXIII y el Instituto Educacional Aragua el que queda detrás de la Casa de Italia. Comienza de esta manera lo que yo llamo el período de peregrinación escolar que culminó, como se leyó, en Maracay cuando allí nos mudamos años después.

 

 

Para 1985 curso mi último año de bachillerato y por primera vez recurro a mi brújula existencial para mi vida orientar; luego de algunos meses recalculando regreso a Caracas donde comienzo en 1986 mis estudios en la Facultad de Ciencias de la UCV, experiencia universitaria que me llevó a conocer tantos lugares y sitios mágicos del país como parte de las salidas de campo contempladas en la especialización de ecología que fue la que finalmente escogí, como el domo de Mifafí o el mundo submarino del Archipiélago de Los Roques. Mi Trabajo final de Grado fue desarrollado en la población de Cariaco, en el estado Sucre y a estos años yo los llamaría el período de peregrinación científica.

 

 

Llega el año de 1995 y recuerdo que comienzo desorientado y desubicado ya que no sólo a Maracay había regresado, sino que habían pasado escasos dos meses desde que me había casado, la aguja direccional de mi brújula existencial se movía como loca buscando el norte magnético que me permitiría ajustar el rumbo. De esta forma llega el año de 1996 y luego de estar por un buen tiempo recalculando me abrazo al proyecto de la creación del Comité de Maracay de la Sociedad Dante Alighieri en Venezuela, además que en ese mismo año nace mi hija hermosa; se inicia de esta manera un tiempo de internacionalización que me llevó, por primera vez, conocer Italia; a este tiempo lo llamaría el período de peregrinación de la italofonía familiar que de alguna manera se solapó con la anterior.

 

 

El tiempo va pasando y sin darme cuenta llegamos al 2005, donde quedo elegido presidente de la Federación Deportiva de Clubes Ítalo Venezolanos FEDECIV y un año después en el 2006, tengo la dicha y el honor de inaugurar los XII Juegos Deportivos Nacionales en Barquisimeto, un período por demás violento y conflictivo para mí y mi entorno donde la aguja direccional de mi brújula existencial se desajustó completamente de tal manera que la flecha daba vueltas sin parar a enorme velocidad, recalculando y recalculando y en esa búsqueda de direccionalidad quedé elegido en Porlamar presidente de FAIV, asimismo formé parte algunos años después del grupo fundador y primer secretario general del Partido Democrático italiano (PD) en el país, paralelamente encabecé la lista Il Rinnovamento siendo elegido por un período para integrar el Comitato degli Italiani All’Estero (COM.IT.ES) circunscripción Caracas; Fui invitado a formar parte de la directiva de la Cámara de Comercio Ítalo Venezolana CAVENIT, años antes había sido elegido presidente de la Casa de Italia de Maracay, así como fui fundador y primer presidente de la Asociación Emiliano Romañola de Aragua e invitado por el representante del Comité Nacional Olímpico Italiano (CONI) a ser el delegado del equipo de natación que participó en unos juegos de la juventud italiana en Sicilia. Un lapso bien intenso, de acalorados debates, fervientes discusiones, innumerables viajes y muchas firmes decisiones. Una experiencia que yo llamaría el período de peregrinación política-asociacionística, que de alguna manera se solapó también con los dos anteriores períodos.

 

 

Un año trascendental en mi vida fue el 2015, justo cuando se celebraron los 750 años del nacimiento de Dante Alighieri, la inestable flecha direccional de mi brújula existencial seguía recalculando y tratando de alinear mi ser al norte magnético de mi vida. En ese proceso el 2016 significó literalmente un tiempo de intenso peregrinar por Venezuela llevando la palabra del poeta a los rincones más inesperados como: Boconó, Caripe, Carúpano, Chuao, Maiquetía, por citar sólo algunos. Todas estas aventuras definieron lo que a la postre se transformó en un período de formación universitaria de cuarto nivel, donde no sólo me gradué como magister en teología en la Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) sino que alcancé también el grado de doctor en educación en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), así como la publicación de dos libros relacionados con el tema. Un lapso que yo llamaría el período de peregrinación dantesca.

 

 

Y llegamos al 2025 que como ya escribimos en el inicio de este artículo, fue un torbellino, y al finalizar el año siento que me avecino a un nuevo punto de inflexión, una vez más vislumbro una encrucijada en el horizonte, con tantas alcabalas, y como ha sido una constante en mi vida, la inestable flecha direccional de mi brújula existencial comienza nuevamente a girar desenfrenadamente, mientras va recalculando, indicándome que muy probablemente el 2026 sea una nueva época de cambios.

¿Seguirá imperando el período italofono familiar? ¿se reactivará el período político-asociacionístico? ¿se profundizará el período dantesco? ¿regresaré al período científico o mutará definitivamente a un nuevo periodo científico-humanístico? ¿conviviré con todas y cada una de esas realidades simultáneamente? Preguntas, interrogantes e inquietudes que se amontonan desordenadamente en mi mente, es decir, en este inicio en mi cabeza hay muchas más preguntas que respuestas.

Y ¿por qué me hago todos estos cuestionamientos? En primer lugar, porque tengo por costumbre hacer un balance de lo experimentado cada vez que termina un año solar. Además, cada uno de esos momentos forman parte de mi ser y de lo que hoy soy, por lo que no los puedo sustraer de la ecuación a resolver para este 2026.

Aquí recuerdo una vez más a Dante peregrino, y me refiero al encuentro que tiene con su primer maestro Brunetto Latini en el séptimo círculo del Infierno (Canto XV) cuando este le pregunta: ¿Qué suerte o qué destino te ha conducido aquí antes de tú último día? Y ¿Quién es este que te muestra el camino? (46-47); Latini, dirigiéndose directamente a su pupilo, continúa diciéndole que si sigue su estrella no podrá menos que llegar al glorioso puerto al cual está destinado… (55-56) agregando: Tu fortuna te reserva tanto honor, que un bando y otro sentirán necesidad de ti… (70-72)

Franco Nembrini, dantista contemporáneo, afirma que Brunetto cuestiona el hecho de que Dante siguiera a Virgilio y lo hace recordándole que debería seguir su inclinación natural, el talento que los astros le concedieron, por lo que no debería necesitar ningún otro guía. Nembrini recuerda que se trata de la misma posición que Dante tenía al tratar de subir la colina iluminada por el sol, y que está narrado en el primer canto que abre todo el Poema Sacro. Se hace claro entonces el contraste de la exhortación de Brunetto con la de Virgilio, ya que el poeta latino, actuando cual navegador de Google maps, le dice al peregrino extraviado que: Te conviene seguir otro camino (Infierno I, 91) y es ahí cuando la brújula existencial del peregrino recalculando comienza a corregir el camino equivocado que había tomado a lo largo de sus primeros 35 años.

Nembrini agrega que para que la vida sea buena, verdaderamente humana, no importa lo débil que seas, cuánto te equivoques… es la verdadera coherencia lo que cuenta; lo que importa es la decisión de seguir y amar la verdad… se trata de una idea que Dante ya formula cuando habla de los Ignavos (Infierno III), condenados porque, aunque no hicieron el mal en la vida, no amaron ni se comprometieron a nada ni a nadie. Por eso, Dante dice que la Fortuna, instrumento de Dios para educar a los hombres, puede girar su rueda como prefiera, ya que él, con tal que su conciencia no lo reprueba, está listo para lo que ella quiera (Infierno XV, 92-93). Hay un designio en las cosas, pero no es simplemente “suerte”, destino o casualidad, sino que es un designio que nace de un amor y que lleva a este.

Por lo que, en este fin de año e inicio de otro, sea lo que sea, estoy convencido, que cualquier cambio de rumbo que mi brújula existencial indique solo estará recalculando mi camino, del mismo modo de como se lo dijo Virgilio al poeta peregrino, por lo que a pesar de compartir con el autor medioeval, los mismos miedos y temores de esos primeros cantos, seguiré caminando, con la seguridad de que es el trayecto más adecuado para mantener la navecilla de mi ser ascendiendo por la colina de la vida, hasta la cima que el sol ilumina, meta final de todo creyente: ¡Feliz y bienvenido 2026! Porque sé, cómo todo año nuevo, que una vez más, me sorprenderá.

 

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