El rostro más feroz del “caporalato” en la Italia de 2026


Cuatro pakistaníes quemados vivos por haberse rebelado – Desde Amendolara hasta Scanzano Jonico, pasando por los campos de la Sibaritide, del Metapontino y de la Sicilia occidental, emerge un sistema de explotación que ya no puede despacharse como una secuencia de episodios aislados.


MADRID.- El lunes 1 de junio de 2026, a lo largo de la antigua carretera estatal 106 Jónica, a la altura de Amendolara, en la provincia de Cosenza, un automóvil se transforma en una trampa mortal. Frente a una estación de servicio, un vehículo es rociado con gasolina y prendido fuego con cinco personas a bordo. Cuando llegan los servicios de emergencia, solo encuentran los restos carbonizados de los cuerpos, de las ropas y de las herramientas de trabajo.

Las víctimas son cuatro jornaleros pakistaníes. El quinto hombre, un joven afgano llamado Taj Mohammad Alamyar, logra salvarse rompiendo una ventanilla mientras el habitáculo ya está envuelto por las llamas. Sobrevive con graves quemaduras en los brazos y en el cuerpo. A los periodistas les cuenta haber visto la muerte de cerca. Y utiliza una palabra que resume su infierno cotidiano: “mafia”.

Según los investigadores, la masacre habría sido una verdadera ejecución. Las imágenes de las cámaras de videovigilancia muestran a dos hombres mientras bloquean las puertas del coche, vierten gasolina y provocan el incendio. Esos mismos hombres, de acuerdo con las reconstrucciones, habrían impedido que las víctimas huyeran. Los detenidos son compatriotas de las víctimas, integrados en el sistema de captación de mano de obra agrícola que desde hace años opera entre Calabria y Basilicata.

Pero la de Amendolara no es una tragedia repentina. Es el último capítulo de una historia que las fiscalías, los sindicatos y las fuerzas del orden relatan desde hace tiempo.

Una masacre anunciada

Ocho meses antes, el 4 de octubre de 2025, en la carretera Fondovalle dell’Agri, entre Basilicata y Calabria, cuatro trabajadores agrícolas habían muerto en un incidente vial mientras viajaban hacinados en un Renault Scenic junto a otros seis jornaleros. Diez personas dentro de un coche homologado para siete.

Partían de Corigliano-Rossano cuando aún era de noche. Recorrían cada día cientos de kilómetros para llegar a campos de fresas, viñedos y empresas agrícolas repartidas entre Metapontino, Sibaritide y Apulia. Después regresaban. Siempre así, hasta el día en que ya no regresaron.

La investigación abierta tras aquel accidente ha sacado a la luz un sistema de explotación que, según los investigadores, ya era conocido desde hacía años. Los testimonios recogidos describen jornadas de trabajo de doce horas, salarios de miseria, alojamientos degradados y un control capilar ejercido por los “caporali”.

El accidente no era el problema. Era el síntoma.

(Redacción)

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