El repunte del sector no petrolero compensa la contracción en los hidrocarburos, mientras la conflictividad laboral y la apertura al capital privado marcan el rumbo del trimestre
CARACAS – Durante el primer trimestre, la actividad económica de Venezuela registró una leve expansión, caracterizada por un comportamiento asimétrico entre sus principales sectores. De acuerdo con el informe oficializado por el Banco Central de Venezuela (BCV), el Producto Interno Bruto (PIB) consolidó un incremento del 2,51 % en comparación con el mismo ciclo del año anterior. Este resultado técnico resalta debido a la contracción del 2,12 % experimentada por la actividad petrolera, tradicional motor de la economía local. En contrapartida, el aparato productivo no petrolero fungió como el principal elemento de contención al registrar un repunte del 3,11 %.
El período examinado coincidió con una profunda reconfiguración institucional y una marcada flexibilización en materia de inversiones. El Ejecutivo, bajo la gestión de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha implementado reformas regulatorias orientadas a incentivar el flujo de capital privado e internacional. Este proceso de apertura macroeconómica se desenvuelve en un entorno de alta volatilidad política, acentuado tras los sucesos del pasado enero, mes en el que fuerzas estadounidenses ejecutaron la captura de Nicolás Maduro en la capital de la República.
De forma paralela a los indicadores de crecimiento, los desequilibrios sociales y la conflictividad laboral han presionado la agenda interna. Diversas organizaciones gremiales reactivaron jornadas de protesta orientadas a exigir la recomposición del poder adquisitivo. El salario mínimo básico acumula cuatro años de congelación nominal, situándose en una equivalencia marginal de 24 centavos de dólar mensual.
Si bien la administración decretó recientemente un ajuste en el ingreso mensual global de los empleados públicos a 240 dólares, el sector laboral sostiene que la medida no corrige la vulnerabilidad del ingreso. El descontento radica en que dicha compensación está integrada por dos asignaciones bonificadas pagaderas en moneda nacional que carecen de incidencia en el cálculo de pasivos laborales, vacaciones o prestaciones, lo que perpetúa la erosión salarial de la fuerza de trabajo.
Al desglosar las variables del Banco Central, la reactivación se concentró de forma selectiva en los sectores de servicios e intercambio comercial: el rubro de actividades financieras y de seguros encabezó el desempeño general con una expansión del 13,46 %; el sector comercial y de mantenimiento automotriz avanzó un 8,67 %, los servicios de alojamiento y restauración un 7,48 %, la manufactura industrial un 6,35 % y el área agropecuaria un 5,44 %. El sector privado evidenció un crecimiento del 3,52 %, mientras que el sector público retrocedió un 0,68 %.
A pesar de los saldos positivos previos, la actividad de la construcción sufrió un quiebre estructural al registrar una contracción del 18,30 %, interrumpiendo un ciclo de más de dos años de avances continuos. Asimismo, los servicios de suministro de energía eléctrica y agua experimentaron un retroceso marginal del 0,99 %.
La contracción transitoria en el renglón de hidrocarburos obedeció, según el ente emisor, a un elevado nivel de inventarios acumulados que no pudieron movilizarse debido a las restricciones comerciales sobre las exportaciones, las cuales fueron levantadas a inicios de enero. Aunque este período representa el vigésimo trimestre de expansión consecutiva para el país, la tasa de variación del 2,51 % constituye el ritmo de crecimiento más tenue documentado desde mediados de 2021.
No obstante este enfriamiento, las proyecciones macroeconómicas de los organismos internacionales mantienen un signo favorable para los trimestres restantes. Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proyecta que el PIB de Venezuela cerrará el ejercicio anual con una expansión neta del 7,4 %, impulsada por una progresiva normalización de la cuota de producción petrolera y una mejora en la recaudación tributaria. Sin embargo, el informe advierte que la estabilización monetaria continúa siendo el principal desafío estructural del país, estimando que el índice de inflación anualizado cerrará en el orden del 271,6 %.
Redacción Caracas
