Caracas-Washington, el crudo monopoliza el repunte comercial

Container sospeso da una gru per l'imbarco su una nave.
Container per l'export.

Las exportaciones de petróleo representaron más del 96% de los envíos, mientras que la flexibilización legal permitió a Caracas duplicar la compra de diluyentes e insumos estadounidenses


CARACAS – La arquitectura del comercio bilateral entre Venezuela y Estados Unidos ha experimentado un cambio de tendencia durante el primer trimestre de 2026, consolidando una reactivación fuertemente vinculada a la agenda de los hidrocarburos. Según los últimos balances de la Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. (USITC), el flujo de mercancías entre ambos países anotó un repunte interanual del 22,78%, consolidando un valor global de USD 3.293 millones frente a los USD 2.682 millones del ejercicio previo. Este dinamismo responde de forma directa a la flexibilización regulatoria selectiva implementada por el Departamento del Tesoro estadounidense, una política de alivio de sanciones que ha normalizzato los canales de pago y distribución, otorgando un necesario margen de maniobra a los operadores energéticos internacionales.

El saldo de la balanza comercial sigue favoreciendo a Venezuela con un superávit de USD 457 millones, aunque esta cifra revela una contracción si se compara con los USD 568 millones registrados en el mismo período de 2025. Lejos de responder a una pérdida de tracción en la capacidad exportadora venezolana, este estrechamento del superávit se explica por la notable aceleración de las importaciones desde el mercado estadounidense.

En el renglón de las exportaciones venezolanas, que avanzaron un 15,40% hasta los USD 1.875 millones, se evidencia el impacto decisivo del nuevo marco normativo sobre la actividad extractiva. La estructura de ventas exteriores de la nación caribeña mantiene una marcada concentración: la factura petrolera representó el 96,53% del valor total de los envíos a puertos norteamericanos, facturando USD 1.810 millones mediante un incremento interanual del 16,48%. Por el contrario, el sector no petrolero acusó problemas de competitividad con un retroceso del 8,42%, facturando apenas USD 65 millones. En este apartado secundario destacaron el café y las especias (USD 19,52 millones), los compuestos químicos orgánicos (USD 10,65 millones) y el cacao (USD 8,88 millones).

Por otra parte, las compras realizadas por Venezuela en el mercado estadounidense experimentaron una notable aceleración, alcanzando un valor global de USD 1.418 millones. Esta cifra representa un incremento interanual del 34,14%, consolidando una tendencia alcista en la demanda interna que estuvo fuertemente vinculada a los requerimientos técnicos e industriales del país.

El principal motor de este repunte fue el sector energético. Beneficiado directamente por el actual escenario de flexibilización regulatoria y las licencias vigentes, el Estado venezolano destinó USD 804 millones a la adquisición de derivados del petróleo norteamericanos, lo que equivale a un repunte del 45,24% en comparación con el ejercicio previo. Estas compras de refinados, esenciales para el suministro de combustibles y diluyentes necesarios para la operatividad de las refinerías nacionales, acapararon el 56,68% del gasto total de la factura importadora.

En lo que respecta a la pauta comercial ajena a los hidrocarburos, las importaciones no petroleras sumaron USD 614 millones, anotando una expansión del 21,93%. El análisis de estos flujos comerciales revela una persistente dependencia externa en sectores estratégicos para el consumo y la producción local. Al evaluar la estructura de estas adquisiciones, el grueso de los recursos se concentró de forma mayoritaria en sus cinco categorías principales. El abastecimiento nacional estuvo liderado por la compra de cereales, seguido por maquinaria y equipos eléctricos de diversa índole. En el tercer y cuarto puesto se ubicaron los insumos para la industria alimentaria animal junto a las grasas y aceites tanto animales como vegetales. Finalmente, el quinto renglón con mayor peso financiero correspondió al sector de vehículos automotores y sus componentes, completando así el perfil de una demanda fuertemente orientada a bienes de primera necesidad y equipamiento técnico.

Redacción Caracas

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