Las voces que el régimen iraní quisiera apagar


El documental de Hoda Sobhani “That Night” para recordar la noche que ardió Evin y el coraje de las mujeres que siguen luchando por la libertad


NEW YORK.- Cuando el fuego devoró la prisión de Evin el 15 de octubre de 2022, el régimen iraní intentó hacer lo de siempre: silenciarlo. Que nadie hablara, que nadie recordara, que nadie supiera. “No hables de Esa Noche cuando salgas”, advirtieron los guardias a las pocas mujeres liberadas tras la masacre. Pero una de ellas, Neda Naji —activista, presa política, mujer que rehúsa desaparecer— decidió hablar. Y otra mujer, su mejor amiga, la cineasta iraní Hoda Sobhani, decidió escucharla, acompañarla y transformar su testimonio en un arma más poderosa que el miedo: una película.

Ese acto de resistencia íntima es That Night, el documental animado que Hoda presentó el 14 de noviembre en DOC NYC. Once minutos de imágenes, sonidos y memoria que reconstruyen una de las noches más oscuras de la historia reciente de Irán y, al mismo tiempo, iluminan la fuerza indestructible que las mujeres iraníes llevan dentro.

Evin no es solo una cárcel. Es un símbolo de terror. Su “Cámara de Tortura”, como la llaman en Teherán, ha sido escenario de ejecuciones masivas, desapariciones, interrogatorios interminables y violaciones sistemáticas de derechos humanos desde 1972. Allí encerraron a Neda por atreverse a participar en el movimiento Mujer, Vida, Libertad, la revolución que sacudió Irán tras el asesinato de Mahsa Amini.

Y allí, en ese lugar construido para quebrar cuerpos y voluntades, ocurrió That Night – Esa Noche: una combinación infernal de fuego, balas disparadas por los guardias y sobrevivencia a contrarreloj.

 

 

Para Hoda Sobhani —cineasta nacida en Irán, formada en Teherán y en la Universidad de California, Santa Cruz— este proyecto no es solo una película. Es una deuda con su amiga, con las mujeres de su país y con todas aquellas que siguen siendo encarceladas por el simple acto de expresarse.

That Night surge de una conversación íntima entre ambas, un diálogo entre sobreviviente y testigo, entre víctima y aliada. Hoda, que ya había trabajado con Neda en el documental Futility Season, encontró en esta historia el hilo doloroso que conecta opresión, memoria y esperanza. Y decidió convertir ese hilo en cine.

La animación no es un adorno: es una herramienta para mostrar lo que el régimen prohíbe ver. Para que cada grito, cada sombra y cada gesto de solidaridad dentro de los muros de Evin adquiera forma y se vuelva imposible de borrar.

En Ward 209, las presas se enfrentaron al fuego mientras esquivaban los disparos. Entre humo, caos y oscuridad, ocurrió lo inesperado: la humanidad resistió.

Una de las escenas más desgarradoras que relata Neda es la de Yalda, su compañera de celda, que colapsó durante un ataque de pánico. Las demás mujeres, aun en medio del incendio y los disparos, la rodearon, la sostuvieron, la hicieron volver. Se salvaron entre ellas. No porque esperaran ayuda del Estado —que intentaba acallarlas— sino porque solo juntas podían sobrevivir.

Ese instante resume la esencia del documental: incluso cuando el régimen busca reducirlas al silencio, las mujeres de Evin crean una red de cuidado más poderosa que cualquier maquinaria represiva.

Irán sigue encarcelando a miles de personas por el “delito” de expresarse. Mujeres, estudiantes, artistas, activistas. Hombres y adolescentes. Personas cuyo único crimen es querer libertad. La mayoría sigue tras las rejas; otras han desaparecido; pocas han podido contar lo que vivieron.

Por eso That Night no es solo una película. Es un archivo de memoria viva. Es una denuncia que trasciende fronteras. Es una llamada a quienes aún creen que las dictaduras son indestructibles porque el miedo quiebra voluntades.

 

 

Hoda y Neda nos recuerdan lo contrario: que el fuego no consumió sus voces, que la solidaridad puede nacer incluso en los rincones más oscuros, y que la lucha de las mujeres iraníes es también la nuestra.

El documental que, tras su presentación en Nueva York recibió críticas muy positivas del público visiblemente emocionado, en los próximos meses recorrerá festivales de cine, universidades, conferencias de derechos humanos y comunidades de la diáspora iraní. Hoda y su equipo crearán además materiales educativos para que la película se convierta en una herramienta de activismo y memoria.

El objetivo es claro: que nadie vuelva a decir “no hables de Esa Noche”.

Las mujeres iraníes llevan décadas sosteniendo una revolución que no se ve desde fuera, pero que arde en cada gesto y en cada palabra. That Night es su memoria. Es su grito. Es su legado.

Y es, sobre todo, un recordatorio urgente para el mundo: Mientras haya quienes intenten silenciar estas historias, habrá mujeres como Neda dispuestas a contarlas. Y habrá creadoras como Hoda decididas a amplificarlas.

Porque las dictaduras se sostienen en el silencio.
Y el cine, la verdad y la valentía —especialmente la de las mujeres— son formas de romperlo para siempre.

(Redacción)

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