11-M, Felipe VI: “Combatir el radicalismo para evitar el terrorismo”

MADRID – No ha sorprendido. Los actos conmemorativos del 20º aniversario del 11-M han monopolizado la jornada política. Al dolor de los familiares de las víctimas, por una herida que nunca podrá cicatrizar por completo, y a la solemnidad de los actos oficiales, se ha añadido el vaivén de reproches y acusaciones hacia quienes han sido directa o indirectamente protagonistas de una página de las más vergonzosa de la política nacional.

El rey Felipe VI (Cortesía Casa real)

El atentado del 11 de marzo en Madrid, en el cual perdieron la vida 192 personas y más de dos mil resultaron heridas, fue conmemorado con distintos actos oficiales: en la Galería de las Colecciones Reales, participaron la pareja real acompañada por los altos cargos del Estado; en la Real Casa de Correo, intervinieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el Alcalde de Madrid, José Luis Martínez- Almeida; en el parque madrileño de “El Retiro”, estuvo presente la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Maite Araluce.

Recuerdo de un día sangriento

El 11 de marzo de 2004 no tenía por qué ser diferente de cualquier otro jueves. Y no lo hubiera sido de no ser porque las bombas marcaron con sangre el recuerdo de aquel día y la historia de la ciudad. La primera estalló a las 7:36 en la céntrica Estación de Atocha. A los pocos minutos, casi al mismo tiempo, explotaron otras nueve. Todas estaban en trenes de Cercanías. Todas sesgaron la vida de inocentes. Los trenes, como es costumbre a esa hora, estaban repletos de pasajeros. Era la hora de punta, como en cualquier día laborable. Y ese no era la excepción. Fue una masacre.

Los cuatro “trenes de la muerte” salieron de Alcalá de Henares. Fue ahí donde los terroristas depositaron las mochilas con los explosivos programados para estallar a la llegada  a Atocha.

Tres bombas estallaron en el tren que llegó a Atocha provocando 34 muertos. Hubieran sido más si una cuarta bomba no hubiese fallado. En los otros, detonaron antes de llegar a Atocha. En un “Cercanía”, la bomba reventó en la Estación de El Pozo del Río Raimundo. Las demás estallaron en Santa Eugenia y en el tren que circulaba a la altura de la calle Telles. Los muertos en total fueron 176. Sin embargo, otras víctimas fallecieron en los días siguientes a causa de las heridas. Al final, el balance trágico fue de 192 muertos y más de dos mil heridos.

El gobierno de José María Aznar atribuyó inmediatamente la autoría del atentado al grupo terrorista ETA. Todos los hicieron, excepción hecha por Arnaldo Otegi. El gobierno, a pesar de todas las evidencias que señalaban el terrorismo islámico, continuó manteniendo su versión contra viento y marea.

El del 11-M fue uno de los atentados más sangrientos en Europa y, sin duda alguna, en España. Las heridas aún no han cicatrizado, Quizás si algún día lo harán.

Felipe VI: “Combatir el fanatismo”

El jefe de Estado, Felipe VI, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hicieron un llamado a evitar la radicalización y a combatir el fanatismo para prevenir el terrorismo.

El rey Felipe VI precisó que la “prevención” del terrorismo “requiere políticas ambiciosas que eviten la radicalización” de la sociedad. Aseguró que “impulsar el estudio de la historia del terrorismo en las aulas y trasladar los testimonios de las víctimas al espacio público es la mejor pedagogía contra dicha radicalización”.

El rey Felipe VI y el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez (Cortesía Casa Real)

El monarca considera el 11-M “una tragedia que golpeó brutalmente la sociedad sumiéndola en una gran conmoción”. Comentó que la mejora de la situación de las víctimas del terrorismo debe ser una prioridad. Subrayó que “la memoria, junto con la justicia y la verdad, son un compromiso que las ciudades justas contraen con las víctimas del terrorismo para reponer y proteger su dignidad.

Por su parte, el presidente Sánchez comentó que “quien conoció de cerca esa manifestación extrema de violencia” nunca más podrá olvidarla. Dijo que la mañana del 11-M “la incredulidad dio paso al dolor, a las terribles imágenes de móviles que sonaban entre los amasijos de hierro, al silencio de espacios que eran recorridos a diario por miles de personas, a la angustia y a la incertidumbre por saber si en aquellos trenes viajaba un padre, una hija o un hermano”.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el Alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, fueron los protagonistas de la conmemoración del 11-M en la Real Casa de Correo.

Ayuso, en su intervención destacó que “nada ni nadie puede por medio de la amenaza, el miedo o el chantaje condicionar” el camino de los ciudadanos al tiempo que Martínez-Almeida, aseguró que “la deuda contraída por Madrid con las víctimas del 11-M es impagable”.

La polémica

La conmemoración del atentado del 11-M no estuvo exenta de polémica. El Psoe ha acusado al Partido Popular de haber cometido, hace ya dos décadas, “la mayor infamia y la mayor mentira de un gobierno”. Y acusó al gobierno de José María Aznar de haber antepuesto “su interés electoral al respeto y a la verdad, jugando con el miedo de todos los españoles”.

Inmediata la reacción del Partito Popular y de la Fundación Faes. Mientras la Fundación aseguró que nunca el presidente Aznar recibió documento alguno que “descartase definitivamente la autoría etarra y afirmara sin titubeos la responsabilidad” del terrorismo islámico; el partido conservador, por boca de Cuca Gamarra, su secretaria general, indicó que “hoy no es día para que se dediquen a atacar a quien estaba al frente”. Y ha calificado las acusaciones de “reproches calumniosos”.

A.T./Redacción Madrid

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