Caracasfly hace realidad el “sueño de volar”

CARACAS – La capital venezolana tiene desde octubre de 2022 el túnel de viento vertical más grande de Latinoamérica, el cual desde su apertura ha recibido a más 4 mil visitantes nacionales e internacionales, que acuden para tener la experiencia inigualable de “volar”.

La actividad recreativa para quienes desean hacer paracaidismo, se realiza en un túnel de aire que está disponible a cualquier hora del día con el acompañamiento de instructores especializados que guían a los visitantes, o bien para deportistas que buscan mejorar sus maniobras en el aire.

“Caracasfly” ha resultado una atractiva novedad para todo tipo de público y actualmente debe solicitarse una cita para poder volar, pues el simulador de caída libre ubicado en Caracas, se ha convertido también en centro de entrenamiento internacional, por ser uno de los más económicos para quienes acumulan horas de práctica y sin duda, sale más barato que subir a un avión para acumular tiempo de prácticas.

“Volare oh oh…”

El ítalo venezolano Giancarlo Trimarchi , piloto, paracaidista, director y fundador de Caracasfly, en entrevista para La Voce d´Italia comentó que desde 2005 es instructor de paracaidismo y ha preparado a miles de deportistas en el aeropuerto de Higuerote, estado Miranda, a través de su escuela Skydive Caribbean.

Explicó que la idea de construir un túnel de aire nació hace unos 13 años (momento en el que habían 4 túneles en el mundo y hoy hay cerca de 200), sin embargo, fue en 2018 cuando empezaron a buscar los recursos, iniciar la construcción que tuvo que detenerse por la pandemia, hasta que  finalmente y después de casi 4 años, logró abrirse el Centro Comercial Parque Cerro Verde en Los Naranjos de El Cafetal.

“El simulador de caída libre, es similar a lo que se hace en aire cuando la persona se lanza con paracaídas y se comenzó usando para entrenamiento. El que tenemos es de tecnología española, silencioso y el más grande de Latinoamérica, con un túnel de 15 pies de diámetro y una cama de vuelo de las más alta que tiene hasta el techo 20 metros de altura”.

“Cuenta con un compresor de potencia de aire de 2 mil caballos de fuerza dividido en 4 motores eléctricos con unos variadores de frecuencia que trasforman la energía y que puede controlarse la velocidad (como un dimmer de luz) para darle más potencia (…) y lo ensamblamos nosotros mismos con ingenieros y una compañía de construcción, porque debido a la pandemia no pudieron venir los técnicos desde España”, precisó.

Trimarchi aseguró que la actividad en totalmente segura y cualquier persona desde los 4 años de edad puede ingresar al túnel de viento porque no hay limitaciones, salvo que a la persona se le salga el hombro, en cuyo caso la práctica se hace diferente, de manera que lo importante es tenar ganas de vivir la experiencia y disfrutarla.

El vuelo se hace en compañía de un instructor y cuando es primera vez se hace en dos sesiones de un par de minutos cada una, a un valor de 20 dólares por persona. Los que entrenan a nivel profesional adquieren los turnos por horas (290 dólares por una hora) y para ellos hay precios especiales según diversas opciones de paquetes que elijan.

Además se utiliza para competencias en diversas disciplinas, de 1, 2 y hasta grupos de 4 personas, en las que hacen piruetas y una especie de líneas en el menor tiempo posible, así como una disciplina que se llama Freestyle en la que se hace helicóptero y una gimnasia rítmica en el aire en ciertos ejes y tiempos y todo se sincroniza con música.

“Como volar de verdad”

El director de esta novedad en Venezuela que lleva a cumplir “el sueño de volar”, afirmó que la sensación dentro del túnel es idéntica a la que se siente volando, y según la posición respecto al aire, se puede ir más rápido o más lento, y en este caso si vas más lento subes.

      

“Caracasfly” cuenta con un equipo de trabajo cuyo staff total llega a 35 personas, de las cuales 15 son instructores que se han ido preparando, y además hay un jefe de instructores, Sergio Amatto, quien es italiano y vino al país luego de trabajar varios años en España.

En la práctica no se corre riesgo porque la persona está asistida por instructores y reveló que los principiantes vuelan a una velocidad de 220 kilómetros pro horas, mientras que los  instructores durante sus prácticas alcanzas los 300 kilómetros.

Con amplia trayectoria y más de 14 mil saltos, Trimarchi quien además es campeón mundial de paracaidismo y ha obtenido infinidad de medallas y ganado el primer, segundo y tercer lugar en competencias internacionales,  comentó la satisfacción de escuchar las reacciones  de las personas “la gente no se lo cree” porque realmente es algo increíble y los niños lo disfrutan y se adapta muy bien “les sale como algo natural”.

Los más baratos del mundo

Si bien es cierto que hay una especie de boom que los lleva a estar full las 24 horas, ofrecen alternativas para la clientela que va a partir de 20 dólares los dos despegues, y los paquetes varía con o sin instructores, con tarifas empresariales, familiares, para cumpleaños y hasta la alternativa de volar con spiderman.

Confesó que por ser los más baratos del mundo, viene gente de todas partes y se quedan en Caracas uno dos meses para volar de 20 a 30 horas, por eso es mejor llamar antes y reservar el cupo, pues en la semana por la asistencia de proflayer (que compran tiempo por hora para entrenar) los turnos suelen estar más ocupado. Los fines de semana hay un registro diario entre 250 y 300 personas que acuden por primera vez para probar la sensación o que vuelven a disfrutar la experiencia, pero “viene de todo mezcladito”.

Sangre de piloto

De padre sicialiano y madre napolitana nacida en Caracas (cuyos padres inmigraron cuando la Segunda Guerra), Giancarlo Trimarchi  confesó que cree en Venezuela, por eso sigue aquí también con su escuela de paracaidismo que opera entre Higuerote y Los Roques, y aunque ha vivido en Florida, España y otra latitudes y viajado y competido en todas partes, decidió abrir su negocio en Caracas, y afirmó no tener nuevos planes por los momentos.

Pero no cabe duda que la adrenalina de volar le corre por las sangre, pues el padre de Giancarlo quien llegó como inmigrante a los 20 años, fue piloto comercial, ejemplo que lo  hizo seguir los pasos y sumarle el paracaidismo. Hoy con un hijo de 9 años al que le encanta volar en el túnel (y además –dice- lo hace muy bien) asegura que “lo ve como algo natural desde pequeño”, pero es prematuro saber si seguirá en los aires como sus antecesores.

 “Estar aquí y en el ahora”

Sergio Amatto, el Jefe de los instructores de CaracasFly dijo a La Voce d´Italia que llegó al país hace año y medio para trabajar en el túnel porque estaban buscado alguna persona con más experiencia y él venía de ser instructor en Madrid.

Dijo que el carácter y forma de ser del venezolano, ha demostrado gran receptividad con el túnel de aire y mucha gente se ha interesado en este deporte, pues es una actividad muy divertida y el involucramiento de la gente es con mucha pasión, algo muy peculiar de los latinos “y yo como siciliano tenemos las mismas características”.

“Todos lo pasan muy bien, la gente se entusiasma porque son actividades que no siempre hacen y algunos lo experimenta una sola vez en la vida, y esa parte adrenalínica despierta pasión y entusiasmo (…) Es muy divertido y te deja la posibilidad de realizar el sueño de tu vida de volar de forma segura”.

Como instructor jefe explicó que el túnel de aire permite a una persona acumular horas y citó como ejemplo que si adquiere 30 minutos en el simulador, necesitaría para hacerlo desde un avión unos 40 saltos, es decir muchos días y resulta más costos. “Además como es una cámara pequeña es más difícil volar y hay que ser más precisos, en cambio si saltas en el cielo por lo espacioso no tienes referencia, de manera que aquí te das cuentas si lo estás haciendo bien o te vas hacia los lados, y lo mejor es que te pueden filmar y ver después cómo lo hiciste”.

Amatto culminó asegurando que como terapia es maravilloso “exige mucho, cansa pero te deja estar en el momento, en el aquí y en el ahora. Tu cabeza no tiene tiempo de pensar en mas nada, es como una forma de meditación”.

Para más información, reservas y opciones de precios puede llamarse al teléfono 04142328133 o ver www.caracasfly.com o el Instagram @caracasfly

Letizia Buttarello Lavarte / Redacción Caracas