Misterios y rituales de una ciudad de mil caras

Vista la fecha en la que estamos, voy a hablar de una creencia en particular: “Las almas del Purgatorio” : Tradicionalmente en Nápoles  se dialoga con los muertos: aparecen en los sueños, dan números  para que se puedan jugar a la lotería; se comunican a través de médiums,  de objetos y  luces.

Los muertos tienen el deseo de seguir vivos entre nosotros, de seguir con los vivos.

En general la mayoría de los napolitanos piensan que todos sus difuntos queridos están en el paraíso porque a nadie le gusta pensar que tiene un pariente o un amigo en el infierno, eso sería admitir que fue una mala persona.

En Nápoles creemos en el Purgatorio y le damos mucha importancia.

En la religión católica el Purgatorio es un estado de purificación de las almas de los muertos, en el que purgan sus pecados antes de alcanzar la gloria. Este lugar está también relacionado con la pobreza. La gente por la calle antiguamente pedía limosna diciendo “Háganlo por las almas del purgatorio” (Facítelo pé ll’anime d’ ‘o Priatorio…en napolitano).

Cuenta Johannes Trithemius (un monje alemán) que al final del 400 el fantasma del conde Walramo le suplicó que “pidiese a su hijo que rezara cada día treinta misas durante treinta días. Que diera de comer cada día a treinta pobres y de regalarles a cada uno un vestido nuevo, para que pudiera dejar el Purgatorio.

La relación de los napolitanos con los muertos está muy presente en historias que aún se cuentan y en rituales que se practican en nichos que se encuentran en las callejuelas de la ciudad, pese a que la iglesia los haya prohibido.

Hay dos “cuentos” que me gustaría contaros para que se pueda entender aún más la creencia de estas almas “pezzentelledel latín peterepedir” y por eso relacionadas con los pobres. 

El primero cuento

Érase una vez una pobre mujer caída en la desgracia porque metieron a su marido en la cárcel por las deudas que había contraído. La mujer pidió ayuda a un hombre conocido por su generosidad que solo le dio una moneda y que la mujer gastó pidiendo una misa para las almas difuntas.

De camino a su casa, en su desesperación, encontró a un viejo al que le contó sus preocupaciones. El viejo le entregó una nota y le dijo que se la entregara directamente en mano a un caballero y se marchó. Cuando el caballero recibió la nota, reconoció la letra y preguntó a la mujer sobre la persona que se lo había entregado. La mujer miró hacia un cuadro que tenía en casa el caballero y señalándolo dijo que fue él. La nota decía: Hijo, vuestro padre ya se fue del Purgatorio hacia el Paraíso gracias a una misa que esta mujer hizo celebrar. Esta mujer tiene mucha necesidad así que le ruego que le muestre su gratitud. El caballero entre las lágrimas prometió a la mujer que nunca más le iba a faltar nada.

 El segundo cuento

Es más reciente, y transcurre durante la segunda guerra mundial. En éste cuento, las almas de los soldados nazis que habían ocupado Capodichino se habían escondido en un subterráneo del barrio. Una noche del 2 de noviembre de hace muchos años, una mujer que vivía cerca de la gruta de Capodichino se asomó al balcón y vio un carruaje negro pararse frente a la gruta. El carruaje estaba rodeado de llamas que proyectaban una gran luz y conducido por un esqueleto vestido de negro con un sombrero de copa. El esqueleto recogió las almas que subían al carruaje gritando por los latigazos que recibían de la fusta del conductor. Enseguida el carruaje, tirado por caballos negros, desapareció en la oscuridad.

“Tradizioni popolari di Napoli” di Claudio Corvino.

Estas almas de los nazis son almas condenadas a ir al Purgatorio o al Infierno por “pecadores sin escrúpulos” condenados después de la muerte a una dura pena.

Hay más historias. Una muy famosa conocida en toda Europa y naturalmente en España también.

Antes de contaros este “cuento”, tengo que aclararos que los espíritus muchas veces se manifiestan también en forma de enanos.

Esta es la historia.

Un día un hombre misterioso, con cara de fuego y  barba roja, con una cabeza enorme y pies de cabra, fue a visitar Herla, el rey de los antiguos bretones. Pequeño como un pigmeo y subido a lomos de una cabra, se presentó diciendo que le enviaba gente que había sido asesinada y él era su rey.

El hombre misterioso le dijo ” Tu no me conoces pero estoy inmensamente feliz de tu fama que te eleva por encima de todos el resto de reyes y eres digno de que yo participe a tu boda como invitado”.

Hizo un pacto con el rey de los bretones :“Yo asistiré a tu boda y exactamente en el mismo día pero un año después tu asistirás a la mía.

Y eso hizo. Se marchó de la boda regalando flores y favores, junto a sus sirvientes cuando cantó el gallo.

Al año siguiente tocaba al rey Herla devolverle la cortesía. El palacio del pequeño rey se encontraba en una gruta iluminada solo por fuego. Se celebró la boda  y antes de que Herla se marchara, el rey pigmeo le regaló un pequeño perro de raza, que tendría que llevar siempre en brazos. Además recomendó al rey Herla que ni él ni sus hombres se bajaran nunca del caballo antes de que el perro hubiera saltado de sus brazos. Cuando Herla volvió a su mundo, se dio cuenta de que habían transcurrido 200 años desde su partida, aunque el creía que sólo había estado ausente 3 días.

Mientras cabalgaban, uno de sus hombres bajó del caballo y nada más tocar el suelo se desintegró en una nube de polvo. Herla ordenó a todos sus hombres que no bajaran de los caballos porque se dio cuenta que la maldición era real.

El rey nunca  bajó de su caballo porqué el perro nunca saltó de sus brazos.

 Aún hoy en muchas zonas de Europa se dice que se pueden escuchar los ruidos de un ejército de soldados a caballo en la oscuridad de la noche.

Walter Map en una obra suya del 1181 añade un final a la historia “La leyenda cuenta que el rey Herla sigue su camino con su ejército, en un vagar sin fin, sin descanso ni detención.”

Cuento eso para que la gente sepa que estas creencias son muy antiguas pero en Napoli siguen estando muy presentes en la vida de los napolitanos. 

Como he dicho antes, en las callejuelas de la ciudad hay muchos nichos y son privados, han sido adoptados o incluso comprados. Estos nichos los cuida una persona en particular y siempre mantiene una luz encendida, día y noche. El coste de la electricidad va a cargo del dueño que suele vivir en un “bajo” (‘O vascio) casas muy humildes de una o dos estancias con salida directamente a la calle. Le pone flores y si se deteriora cualquier parte del nicho lo arregla él, aunque no tenga mucho dinero.

Hay un cementerio  en Nápoles el “cementerio delle fontanelle” ,una antigua cueva de piedra de tufo (tipo de piedra local) donde durante siglos se llevaban ahí a escondidas a los muertos, sobre todo los de las grandes epidemias como peste y cólera. Se calcula que a la vista hay unos 40.000 huesos y que por debajo del suelo, donde la gente camina para visitar este cementerio hay más de un millón de huesos.

La mayoría de estos huesos son de gente desconocida excepto por dos casos en concreto:  uno el de Filipoo Carafa muerto el 17 de julio del 1797 y doña Marguerita Petrucci muerta el 5 de octubre dos 1795. Ambos están tapados por un ataúd de cristal, donde la gente que visita este cementerio  le lleva flores y le enciende velas; deposita fotos de sus queridos y figuras de santos para pedir  una “gracia”.

Yo personalmente he visitado ese cementerio este verano y aparte de la cantidad inmensa de huesos que hay allí,  lo que más me ha sorprendido son los objetos que la gente deja junto a las calaveras.

La persona que deja el objeto, tiene la obligación de rezar por el alma del muerto hasta que la “gracia” le llegue y cuando ocurre sabrá que el alma del desconocido ha subido al Paraíso.

Las almas que se encuentran en el Purgatorio son almas de muertos precoces, ante tiempo, como soldados, carabinieri, joven mujeres que no habían llegado a casarse y las sepultaban con trajes de novia blancos, trabajadores muertos por accidentes laborales….  Todos aquellos que morían antes de cumplir su ciclo vital. La mayoría desconocidos.

 La gente que acude a estas almas, suele pedir trabajo, salud, novios para sus hijas, justicia para su querido metido en la cárcel. Los objetos, o ex votos, que suelen depositar entre los huesos se diferencian según la gracia que se pide. Por ejemplo, si se trata de hacer curar a alguien de una enfermedad, normalmente se deja algo del enfermo junto a una figura de un Santo. Si es por amor las peticiones vienen también hechas por escrito cerradas en algo a forma de corazón.

Como he dicho antes, una vez entregado este exvoto al muerto, hay que rezar. Normalmente cuando se reza se eleva el capo  mirando hacia arriba , hacia Dios. En estos casos ocurre justo lo contrario, hay que bajar en el subterráneo de la ciudad porqué es ahí donde la mayoría de estos nichos se encuentran, incluso de bajo de iglesias. Antiguamente se podían hasta tocar los huesos, ahora está prohibido, están protegidos.

 Esta creencia no se queda aislada. Como he dicho antes los muertos aparecen muchas veces en sueño regalando “números” para la lotería (numeri al lotto en italiano) o simplemente se interpreta el mensaje que dejan en el sueño  atribuyéndoles un número.

No me queda otra cosa, en un día como hoy, que desearos que vuestras peticiones hayan sido escuchadas…sin pero olvidaros de rezar. 

¡Feliz día de los muertos!

Grazia Giordano

 

 Fuentes: Tradizioni popolari di Napoli , di Claudio Corvino.