Maurizio De Giovanni: “Ser napolitano es tener una actitud”

Maurizio De Giovanni

MADRID – Maurizio De Giovanni es el autor de la serie El comisario Ricciardi (Editorial Lumen) y Los bastardos de Pizzofalcone (El Inspector Lojacono) publicada por Penguin Random. Sus libros se editan en 48 países. Originario de Napoli, este autor magistral nos deja entrar en su mundo, hecho de muertos con los que habla y de agentes bastardos.

-¿Quién es Maurizio De Giovanni ? Le pregunto a la persona, no al escritor.

– Maurizio De Giovanni es napolitano. Creo que este es un dato fundamental para definir mi identidad, porque ser napolitano significa tener una actitud, una predisposición hacia la vida completamente diferente, también a nivel cultural. Nápoles es una ciudad estrecha, compacta, superpuesta. Por eso el napolitano sabe que a priori tiene que renunciar al silencio, a la soledad y a la privacidad, y vive constantemente conectado. Además, soy un hombre que ha tenido un camino en la vida un poco tortuoso. Llevo las huellas en la piel de mi alma, un poco como todos, y eso incide sobre las historias que cuento.

– ¿Confirmas que el escritor y su literatura son el producto de todo lo que ha vivido?

– A menos que el escritor tenga un talento único y especial, y no es mi caso. Por ejemplo, los poetas escriben igual con veinte años que con sesenta. Pero los que como yo contamos historias, ponemos en esta historias lo que tú dices, todo lo vivido, todos los libros leídos, todas las películas vistas, la música escuchada, los amores vividos, las pasiones, el odio, las pérdidas…todo eso lo llevamos dentro. Naturalmente, cuantas más cicatrices más tienes que enseñar.

– ¿Cómo era la familia en la cual creciste?

– Mi familia era una familia de la media burguesía napolitana. Tenemos un nombre importante con una historia larga, pero mi familia no tenía una situación económica extraordinaria. Mi padre era abogado y mi madre era profesora. Hemos vivido del trabajo, como la mayoría, y he tenido una infancia muy feliz. Una relación muy estrecha con mis hermanos y mis padres. Todo sin sombras hasta la muerte de mi padre que sobrevino cuando yo tenía 23 años y él 52. Esto cambió un poco la situación. Como hermano mayor tuve que buscar un trabajo rápidamente. Hemos tenido una madre maravillosa que nos ha mantenido unidos hasta hoy, mis hermanos están muy presentes en mi vida.

-¿Cuál fue el primer libro que leíste?

– El Conde de Montecristo, tenía unos siete años. Quería imitar a mi padre, que leía mucho, y de la librería de casa cogí el libro más grande que había. Después de unas páginas sentí que no podía vivir sin aquellos personajes y fue entonces que pregunté a mi padre si había más libros de esta historia y él me dijo que no. Entonces le pedí que llamase el autor y que le dijera que escribiese otro libro. Mi padre me contestó que Alejandro Dumas no estaba muy bien de salud y que no podía ser molestado por un niño napolitano. El conde de Montecristo fue mi primer gran amor y de ahí supe que no podía vivir sin leer.

– ¿Disfrutas más leyendo o escribiendo?

-Sin duda leyendo. Yo puedo estar sin escribir, pero no puedo estar sin leer. Leer es creativo, no es un pasivo, es un activo. Cuando uno lee crea lo que un escritor ha insinuado. El escritor pone unos puntos y nosotros dibujamos las líneas que unen estos puntos, cosa que no pasa con la televisión ni con el cine, porque ahí estamos viendo algo que ha imaginado otra persona. El lector, leyendo, completa la obra del escritor. Por eso leer es una actividad creativa.

– ¿Cuándo escribes piensas en adaptar o emplear un lenguaje que pueda expresar tus emociones llegando así a más lectores?

-No Grazia, no. A los únicos que les debo mi lealtad son a mis personajes. Yo no pienso en los lectores, o en el editor o en mi familia, no pienso en nadie, solo en mis personajes. La única lealtad que un escritor tiene que tener es hacia sus personajes. Todas las personas que tú amas tienen a alguien más que se preocupa por ellas, amigos, parientes. Mientras que los personajes solo tienen al escritor. Esta lealtad es el único aspecto ético que yo me pongo cuando escribo, quiere decir que mis personajes hacen lo que quieren hacer según su naturaleza.

-¿Podemos decir que son tus personajes los que te guían cuando escribes?

– Si yo te digo escríbeme una expresión algebraica usando letras, números, potenciales, todo lo que tú quieras, esta expresión creada por ti tendrá un resultado final que tú no conoces, la única forma para saber el resultado es desarrollarla y resolverla. Lo mismo pasa en la escritura de una novela. En primer lugar, pones el lugar, los personajes, las características de cada uno, el período histórico y de ahí empiezas a escribir. Los personajes empiezan a moverse con las reglas que les has dado tú pero según su propia naturaleza. Por eso, la escritura llega siempre a sorprender, especialmente al escritor, que es el primer lector.

-Tus novelas de la serie “El comisario Ricciardi”, se leen en 48 países. Estas novelas se desarrollan en Napoli. Una Napoli de los años 30 en la cual el fascismo circula por las calles. ¿Consigues a través de la escritura hacer conocer a los lectores de cultura e ideología diferente la evolución del ser humano, contando este periodo histórico sin caer en el tópico de novela histórica?

– Yo escribo historias con “h” minúscula que se encuentran en la historia con “H” mayúscula. Pensar que la gente en aquella época se movía según los hechos históricos, es una tontería. Es como pensar que nosotros cada día actuamos según los grandes acontecimientos, aunque existe gente más sensible a lo que pasa, pero no hay cambios sustanciales.

¿Escuchas música cuando escribes?

– No, y si hubiera ni me daría cuenta. Soy como el pianista en los salones de las películas del oeste: cuando todos se disparan entre ellos, el pianista completamente absorto sigue tocando el piano.

– ¿Y tus personajes de los años 30 cuando se toman un café en el “Café Gambrinus”, qué música escuchan?

– Ellos escuchan los clásicos napolitanos, escuchan mucho Jazz, en aquella época aún no estaba prohibido.

– ¿Te has definido napolitano por excelencia, ¿te enorgullece enseñar Napoli al mundo a través de tus ojos?

– Yo no creo que Napoli me necesite para ser contada. Napoli se cuenta por sí misma y desde siempre ha sido contada. Generaciones de escritores anteriores a la mía, compuestas por Domenico Rea, Prisco, Capria etc… Si miramos aún más atrás, lo hacían De Filippo, Salvatore Di Giacomo, Viviani, Matilde Serao. Hoy en día tenemos a Sorrentino, a Martone, ellos también cuentan de Napoli, no creo que haya añadido algo al cuento de Napoli. La cuento con la conciencia de manipular una materia de refinada calidad, desde mi punto de vista.

– No has escrito solo novelas, también has escrito obras de teatro…  

-Sí. “Il silenzio grande” es un texto teatral y una película dirigida por Alessandro Gassman. “Mettici la mano”, otra obra de teatro que ha tenido mucho éxito. Me divierto escribiendo teatro (sonríe).

¿Cuándo has descubierto esta faceta? ¿Antes o después de empezar a escribir novelas?

– No puedes hacerme esta pregunta. Eres napolitana y sabes que un napolitano escribe teatro instintivamente, viene de serie.

¿Qué hay del Maurizio forofo del Napoli y escritor de varias series deportivas?

– ¿Hablamos de religión entonces? (No puedo no reírme) Napoli es la única ciudad en Italia que tiene un solo equipo, las otras tienen más equipos. Napoli tiene uno solo porque no necesita de otros, ser napolitanos significa “tifare” Napoli . No tanto por el equipo, que además tiene bastante mala suerte, más bien por las emociones que nos da.

¿Qué te asusta más, el éxito o el fracaso?

– El éxito porque genera ataques personales. Me asusta la maldad, la malicia. Yo me defino una persona extremadamente susceptible, es mi peor defecto, por eso no leo las reseñas o las críticas, porque me duelen y evito este sufrimiento. Soy una persona que dice las cosas que piensa. No me gustan los conflictos, por eso cuento mis historias y desaparezco. Me avergüenzan tanto los cumplidos como las criticas.

– ¿Tienes pensado volver a España?

–  Me encantaría. Estuve en Madrid en la feria del libro y en Gijón, que me encanta. Espero volver pronto porque tengo muchos lectores en España.

– Maurizio, cuéntame algo de ti que nadie sabe.

Baja la mirada.

–  Siento mucho la falta de mi madre que murió hace año y medio y no consigo superarlo. La falta es una herida que siento cada mañana cuando despierto y siento haber olvidado que ya no está. Esto no se lo he contado a nadie. Cuando me entrevistan y me preguntan “cómo se te ha ocurrido inventarte un personaje que habla con los muertos”, yo les contesto ¿Vosotros no lo hacéis? Porque yo lo hago continuamente.

Si aún nos preguntamos por qué Maurizio De Giovanni ha superado los tres millones de copias vendidas en Italia, en su esencia encontramos la respuesta.

Grazia Giordano